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En zonas de montaña, la evolución de las áreas afectadas por movimientos de tierra en cotas altas, con previsiones y respuestas variables, siempre ha sido una preocupación para gestores y promotores de obra. Desde el principio, el desarrollo de la ingeniería vegetal se ha llevado a cabo aprovechando los medios locales, con las semillas de los prados de siega del entorno; y posteriormente, con semillas comerciales cuando las superficies a revegetar han pasado a ser más extensas. Estas semillas exógenas, genéticamente pobres y raramente adaptadas al contexto climático de alta montaña, no garantizan el éxito técnico y son una fuente de perturbación ecológica. No son duraderas en el tiempo, desapareciendo pasados algunos inviernos. Dejan áreas expuestas a la erosión dado que el empleo de fertilizantes minerales puede ser desfavorable para la recolonización de estos espacios por las especies locales.
El Conservatoire botanique national des Pyrénées et de Midi-Pyrénées y los actores del  desarrollo de proyectos en el Pirineo, socios del programa Ecovars, han desarrollado un modelo basado en  la conservación y la puesta en valor de la biodiversidad: emplear especies locales, adaptadas a las áreas afectadas, ecológicamente en su lugar, para recolonizar las áreas degradadas. Un trabajo pionero basado en la colaboración, que ha permitido integrar las necesidades de cada una de las partes, los conocimientos prácticos y científicos, experimentando, intercambiando, probando.